Mi trayectoria en Achala podría ser calificada como exigua en base al tiempo de práctica, algo menos de un año, y, esta percepción, distaría mucho de la realidad. Si, en cambio, tomamos en cuenta un parámetro mucho más fiable: los resultados obtenidos con independencia del tiempo, mi recorrido es sin duda largo y significativo.

De mi primera clase destacaría dos cosas. Un pensamiento que cruzó mi mente a los pocos minutos de comenzar la práctica, aún cuando no sabía muy bien que era el YOGA, pensé: “Creo que es la primera vez que practico yoga de verdad, aquí me quedo”. Lo que sentí al terminar, paz y felicidad, con una sonrisa en la cara volví a mi rutina y esta se quedó conmigo para hacerme compañía el resto del día.

A día de hoy podría enumerar un sinfín de hitos que han marcado mi progreso. A nivel corporal: mejora postural, alivio del dolor de cuello, espalda y menstrual, reducción de los efectos de afecciones crónicas, sinusitis y tendinitis. A nivel mental: disminución del estrés y aumento de la concentración, quietud. A nivel personal: conocerme. Y, sin embargo, mi mayor logro creo que lo alcancé el primer día, dibujar una sonrisa en mi rostro.

Gracias, Adriano.

RAQUEL RODRÍGUEZ CONDEAlumna de Yoga

Siempre he tenido interés en aprender yoga, una práctica milenaria que mejora la salud física y mental y con un importante contenido filosófico. Sin embargo, cuando buscaba información por internet o redes sociales me encontraba con una práctica en la que no encajaba: no tengo flexibilidad ni coordinación corporal, posturas muy estéticas pero imposibles para mí. Así que durante un tiempo desistí, simplemente no era para mí.

Por curiosidad, viendo por internet, me llamó la atención una academia de nombre bastante raro : Achala Vinyasa Krama y me decidí a contactar y fué cuando conocía Adriano. Cuando pregunté, lo primero que me dijo cambió todas las ideas que tenía preconcebidas sobre el yoga: “ solo es necesario moverse y respirar, sobre todo esto último ”. Fué el inicio de una etapa de la que sigo disfrutrando. Poco a poco fuí integrando lo realmente importante de la práctica, la respiración consciente y controlada como nexo entre cuerpo y mente. Es increíble el efecto que puede provocar en uno mismo. Se aprende con el tiempo, aún estoy en ello. Así que ya me he quitado el peso y la frustración de no hacer la postura más estética ni perfecta. Si tuviese que definir lo que es yoga para mí, la palabra sería APRENDIZAJE…aprender de uno mismo, mi cuerpo, mi respiración… y por supuesto de la mano de mi maestro Adriano, que sabe darte tu espacio, todo fluye, poco a poco van calando sus enseñanzas. Mucho tengo que agradecerle. Si no desistí en los primeros días ha sido gracias a él.

Sé que no llegaré a la sutilidad y grandeza que hay al final de una vida dedicada al yoga, sé que me quedaré por el camino…pero es un camino precioso y lleno de satisfacciones, y en ese camino estarán Adriano y Achala yoga por muchos años.

NAMASKAR

RAÚL LÓPEZ AGUILARAlumno de Yoga