Tengo que decir que empecé a practicar yoga por primera vez con Adriano en julio de 2020. Impulsada y aconsejada por unas amigas que practicaban yoga con él. Fue una época de mi vida en la cual yo andaba como se suele decir “como pollo sin cabeza”. Tanto emocional como físicamente. El empezar la práctica de yoga me costó mucho. Mis primeras clases me las pasaba llorando ya que no sabía estar parada y relajada. Mi cuerpo y mi mente no me lo permitían. La forma de impartir Adriano las clases me fue enganchando, sentía que iba mejorando en todos los aspectos. Supo hacerme conectar con sus clases. Me transmitía una paz increíble y lo más importante, empecé a escuchar a mi cuerpo y mente. Ya que nunca antes me había dado la oportunidad. Supo darme lo que yo necesitaba en ese momento. Me enseñó a saber PARAR. Empecé a ver un cambio en mi estilo de vida, ya que dejé aparte las prisas y mis propias exigencias que tanto daño me hacían, sin siquiera yo saberlo.

Hay virtudes de Adriano que saltan a la vista: preparación, dedicación y entrega al Yoga. Su forma de transmitir tan sencilla y profunda hacen que sus clases sean muy productivas para el bienestar de nuestro cuerpo. Adriano ha conseguido como profesor que me guste practicar Yoga. La mejor decisión que tomé, con el mejor profesor de yoga.

ANA AZNARAlumna de Yoga

Para mí conocer a Adriano, Achala Yoga y Vinyasakrama ha sido toda una bendición. Ha sido descubrir que existe un camino para la salud integral y el conocimiento del ser verdadero, más allá de la mente, y que está al alcance de todo ser «humano». Llevo dos años asistiendo a las clases y espero seguir haciéndolo. Mi más profundo agradecimiento.

PABLO BAÉZAlumno de Yoga

Para mi comenzar asistir a clases en el centro Achala fue un regalo personal que me hice en enero del 2021. Fui alumna de Adriano de Bodybalance en un gimnasio, siempre me gustó mucho como daba las clases, muy pedagógico, su forma de dar las clases me motivaba para seguir asistiendo, me sentía muy bien. Cuando inicio su andadura en el centro y dejo las clases en el gimnasio me sentí huérfana, lo echaba mucho de menos, seguía asistiendo a clases de Bodybalance pero teniendo muy presente a Adriano, su voz y la indicaciones que daba. Siempre me preguntaba, cuando había una nueva coreografía, ¿cómo nos diría Adriano que es mejor hacer esta postura para sentirla y disfrutarla mas? Lo tenía muy presente. Empece a seguir el centro por Facebook, me sentía conectada de alguna manera y quería estar allí, nunca había practicado antes Yoga, solo asistí una vez a clase con Adriano en el gimnasio y me gustó
Así que el 11 de enero del 2021 hice realidad mi presencia en Achala. Comencé asistir a clase muy motivada y emocionada, allí estaba para aprender, observar todo y comenzar una nueva etapa. Yo sabia de lo beneficios físicos de la practica de Yoga y también de los mentales, pero nunca creí que los segundos iban a ser tantos. En ese momento de mi vida pasaba por una situación familiar complicada por la que empece a tener crisis de ansiedad, entre otras herramientas para gestionarla tenía la medicación y mi terapia psicológica. Con el objetivo de mejorar mi salud mental, mi psicóloga me decía que debería hacer todo aquello que me hiciera sentirme muy bien. Yo hacia habitualmente deporte, diferentes clases dirigidas en el gimnasio antes mencionado, y natación, algo que hace sentirme realmente bien y disfrutar mucho.
Como he dicho antes, cuando Adriano dejó el gimnasio lo seguía teniendo presente y siempre me planteaba apuntarme a su centro y me dije, pues vas hacerlo y me decidí asistir a clases en Achala, fue mi regalo personal, era algo que creía me iba hacer sentir bien. Nunca pensé que los beneficios mentales del Yoga fueran tantos y me ayudaran tanto, la respiración ujjayi ha venido para quedarse en mi vida, por la capacidad de concentración, relajación respiratoria y calma mental que me proporciona, en muchas ocasiones me ha sido una herramienta valiosísima para la gestión de mis crisis de ansiedad y por supuesto la práctica de pranayama. Al principio de mis clases me sentía torpe con poca capacidad para realizar las asanas, mi cuerpo, como dice Adriano, se quejaba mucho, sobre todo mi cuello, me ha costado sentirme tranquila en las postura y disfrutar de sus beneficios, esto ha empezado a suceder cuando he conseguido controlar mi respiración y tomar conciencia de mi yo y del ahora, lo cual para controlar la ansiedad es fundamental. Ahora me siento fluir disfruto mucho las clases, he conseguido empezar hacer posturas invertidas en el espacio, sin el apoyo de la pared, eso me ha motivado mucho, pero todo ha sido gracias al control de la respiración, algo en lo que insiste muchísimo Adriano ya que es uno de los principios del sistema que practicamos. Cada vez mas desarrollo una respiración constante y sutil que me permite aumentar mi capacidad para realizar las asanas. También he aprendido mucho a conocerme a través de la práctica de Yoga, he vivido momentos en clases de pura paz interior, de bienestar físico, mental y conmigo misma. Adriano esta muy pendiente de su alumnado y se ocupa mucho de su formación para luego transmitirnos los saberes adquiridos. La filosofía que se encuentra detrás de la práctica de Yoga ayuda a desarrollar una vida más plena.

CINTA BENABATAlumna de Yoga

Empecé mis clases en Achala a principios del 2018.
Atravesaba un momento personal muy difícil. Mi vida era: trabajar, hacer la casa y cuidar a mis hijos. Siempre recordaré mi primer día de clase porque me di cuenta de que mi vida iba a cambiar por completo.
Han pasado 5 años y doy gracias por haber conocido a mi profesor Adriano, una gran persona con la que he aprendido y aprendo lo que es el yoga.
Nuestro camino actual con vinyasakrama está cambiando mi vida.

CINTA LÓPEZAlumna de Yoga

Es una de las mejores decisiones que he tomado.
Dar clase con Adriano, me ha llevado a aprender a conocerme y respetarme, poniendo conciencia en moverme con mi respiracion, para saber dónde está el límite de no dejarme dominar por el ego, y sin embargo motivándome a seguir avanzando y progresando en mi práctica. Su entusiasmo es contagioso y lo transmite en sus clases, junto con todo lo que aprende en su afán de mejorar para compartirlo todo generosamente con sus alumnos.

PILAR MARTÍNAlumna de Yoga

Comencé a practicar yoga en el 2015. Para mí, el yoga ha sido todo un descubrimiento, un gran tesoro. De pequeños nos educan a ser competitivos, inconformistas, rápidos, fuertes, los cinco sentidos activos en todo momento, tener todo bajo control siempre. Ahora reseteo aprendizajes. Precisamente esto va de todo lo contrario. Hay que ser suaves,sutiles, tener tranquilidad y calma y la mirada y el enfoque debe ser interior: casi ná.

Comencé en Achala desde sus inicios, enero 2018, con «Yoga lyengar», en el cual, se usaban bloques, mantas, correas, sillas …. ayudaban a realizar las posturas, puesto que se hacía hincapié en la alineación, precisión de la postura y mantenerlas por tiempo y así aprovecharlas al máximo. Se debía prestar atención a la respiración y movimiento pero desde la perspectiva de una postura perfecta. Lo cual, me generaba tensión. Con el sistema Vinyasa krama, desde septiembre 2019. Cada postura se practica con vinyasas (movimientos y variaciones) y hay mucha diversidad, cada uno de ellos están sincronizados con la respiración. La respiración es controlada y lenta al igual que el movimiento, por tanto la concentración es máxima. Con este sistema he descubierto que todo esta conectado entre sí (cuerpo y mente) y el nexo de unión es la respiración. No le da importancia a la perfección de la postura, sino a cómo se respira en cada una. Además la practica se adapta al practicante y no al contrario, moviendo todas las partes de nuestro organismo. Muy importante es tener un buen profesor que transmita sus conocimientos de un modo que se entienda, que sea apasionado y curioso y que tenga humildad, que como él dice «yo soy también aprendiz».

Gracias Adriano, gracias por hacernos ver que lo importante, no es llegar, ni mantener, ni ser flexibles, sino la práctica personal, extender la esterilla, eso es lo complicado. «Menos es más» una frase con mucho sentido y que me la repito de modo contínuo. Me siento muy agradecida al Yoga, al método Vinyasa Krama y a Adriano por ser mi profesor.

Namaskar.

EVA MARÍNAlumna de Yoga

Llegué a las clases de Adriano por casualidad, después de haber probado en varios centros el yoga (el “comercial”) sin encontrarle el punto, mira que quería, eh? Ya había oído hablar de los beneficios de la práctica a nivel físico y mental y pensaba que tenía que ser para mi. Después de casi 3 años, con parón de pandemia y días que la conciliación es imposible, ir a Achala es un imprescindible en mi vida. No estoy más delgada, la asana que se me da mejor es la del muerto (aunque Adriano insiste en lo complicado de mantenerla:) y el control de la respiración está siendo una batalla complicada de ganar, pero sí que puedo asegurar que salgo de cada clase más feliz, más relajada, más consciente de mi cuerpo y de las “malas posturas” del día a día que hay que ir corrigiendo, mi espalda creo que es la está más agradecida a la práctica! Así que sólo puedo recomendaros que probéis, y una vez que lo probéis, que sigáis, porque merece la pena.

ISABEL VÁZQUEZAlumna de Yoga

Yo nunca había practicado yoga, ni siquiera deporte, salvo andar de manera regular.
Comencé en Achala hace más de 3 años. Fue un “encuentro” apasionante. Aquí continúo, espero que por muchos años más.
Está siendo una práctica que trasciende lo físico (estiramientos, ejercicio…). En Achala se nos enseña a movernos en las posturas con la respiración. Algo que parece tan nimio, pero que se convierte en tarea diaria y reto constante en nuestras clases. Supone trabajar a la vez, en coordinación, respiración, movimiento y concentración. Atendiendo no solo al aspecto saludable de lo físico, sino también de lo fisiológico (órganos internos).
Adriano nos acerca a las diversas vinyasas y asanas desde nuestras propias posibilidades, con un gran número de variaciones en las que podemos ir progresando con paciencia, constancia y tesón. No es un “hacer por hacer”. Se nos explican los beneficios concretos que tienen las posturas y el ”por qué” de cómo se tienen que ejecutar. Además, se nos van dando contenidos teóricos y filosóficos sobre esta forma sistematizada de enseñanza del yoga que practicamos (Vinyasa Krama), invitando siempre a la reflexión y al estudio personal más profundo.
Para mí está siendo una gran experiencia de aprendizaje a nivel personal. Voy siendo consciente de mis progresos, no sólo a nivel físico: fuerza, elasticidad, flexibilidad… También a nivel de respiración, a través de los distintos pranayamas, y de concentración.
Soy una persona creyente, profesando una religiosidad cristiana católica, y mi práctica de yoga en Achala, aporta y completa mi espiritualidad, mi experiencia trascendente, así como mi ética y “modo de estar en el mundo”.
Adriano es una persona inquieta y en constante búsqueda. Esto le lleva a estar formándose y aprendiendo constantemente, a la vez que nos transmite dicho aprendizaje. Así, la práctica de yoga en Achala no es algo estable y finito, sino que está en constante evolución hacia la esencia integral del yoga.
Desde mi experiencia personal: ¡Una pasada!

RAÚL TAPIA DIEZAlumno de Yoga

Hoy ha sido mi segunda clase por eso es pronto para poder opinar demasiado.
Sí puedo contar que ir a las clases me transmite paz y salgo de ellas con el corazón más sereno. El ambiente de clase, los silencios, la voz del profesor, el olor a esencias…me hacen sentir tranquilidad, sosiego, calma…sensaciones que aportan felicidad a mi vida. Si a esto sumamos beneficios para mi cuerpo, se crea un cóctel perfecto.
Estoy segura que practicar yoga me ayudará a echar el freno en este ritmo de vida tan agitado que llevo. Espero que merezca la alegría.

SANDRA GUERREROAlumna de Yoga

Achala es un espacio con buen ambiente para la práctica de yoga, siempre con unas clases de altísima calidad profesional.
Adriano, nuestro maestro, nos hace conectar con la verdadera esencia del yoga, explicando, con todo detalle, cómo hacer la práctica con autocuidado, tomando conciencia y escuchando nuestro cuerpo para evitar lesiones y disfrutar de cada momento de la clase.
Después de 20 años practicando yoga no puedo sentirme más agradecida.
Es un regalo continuar aprendiendo con una persona que ama lo que hace y transmite seguridad y sabiduría.

ANA CAMACHOAlumna de Yoga